En el año 1975, la familia Reventós adquirió la finca e integró Bach en su grupo de bodegas.
La bodega-mansión de Bach comenzó a erigirse en 1918. La obra fue llevada a cabo bajo la dirección del arquitecto José María Sala, que optó por un ecleticismo que aunaba las proporciones y el ritmo renacentista de la Toscana, con un aire mediterráneo puramente español.
Tras la adquisición de la bodega por parte del Grupo Codorniú, se realizaron una serie de ampliaciones y remodelaciones que dieron su forma actual de la bodega, respetando en todo momento las líneas maestras de la construcción original.
En 1988, el arquitecto Domingo Triay proyectó una nueva sala de embotellado y expedición y en el 2001, se construyó una sala de barricas, con una intervención de 2.600 m2.